martes, 9 de febrero de 2016

Un Favor Especial









Un amigo mío, al que llamaré Javier. Era un chico rubio de cabello lacio. Este se encontraba sentado en el sillón individual de nuestra sala, esperándonos con la luz prendida como habíamos convenido, completamente desnudo. Sus manos se entretenían sobando su inmenso falo. Hacía calor… Los dedos recorrían lentamente su verga desde la punta hasta la base, los testículos hinchados por la esperma acumulada se mecían virilmente… Nosotros una pareja de treintañeros, atractivos, de piel blanca, atléticos, de buen aspecto físico, recién llegamos a casa,  habíamos bebido un poco. Tú estabas un tanto achispada.  No bien cerramos la puerta a nuestras espaldas, cuando ya me abrazabas por el cuello y me besabas salvajemente en los labios,  te sentías muy excitada. Fué con el rabillo del ojo que miraste a  Javier y un jadeo involuntario escapó de tu garganta. _ Oohh!! ¡Buenas noches! Saludaste al chico… Entonces el aludido alzó los ojos,  te miró sugerente y sin dejar de menear su gran verga, contestó _ Buenas noches Yolanda,  pasa, estás en tu casa… Tú con el rostro encendido por la vergüenza te diriges a mí y musitas a mi oído, _ ¡Cielos, La tiene muy grande amor! Preferiría coger solo contigo... Sin embargo, yo estaba muy nervioso y mi pene no respondía todavía. Ese fué el pretexto para animarte a interactuar sexualmente con  Javier, _ Solo te pido que te acerques a mi amigo y lo acaricies como si fuera tu novio, sin penetración,  Solo besos y caricias…   _ Bueno, yo, este... ¿Solo besitos y cariñitos de novios?  Contestó mi esposa,  _ Si mi amor, ¿acaso no se te antoja? anda, se buena y abrázalo, hazlo por mi ¿sí? Le supliqué.  Ella  miró de nuevo a Javier y dijo con voz trémula  _ Si mi vida, me gusta su verga, está enorme pero, ¡se ve deliciosa! y añadió: Bueno, lo haré, pero solo un momento ¿he? Luego entonces, te acercas al chico, te quitas la blusa, tus pechos sin el sostén quedan a la vista y Javier te abraza tiernamente. Empiezas por darle un dulce beso en los labios, como si fuera tu novio, a continuación se funden en una serie de caricias hasta cierto punto inocentes, besos en las mejillas, besos en el cuello, mas abrazos casi sin malicia… Debido a estas caricias, el calor subió hasta llegar a tus partes intimas... Entonces, mi amigo, que seguía sentado, con delicadeza te sienta en una de sus piernas. Al instante tu minifalda despoja. Ésta, junto con tu tanga caen al suelo. Inconscientemente agarras con una mano la punta de esa gruesa verga y te estremeces... Mientras manipulas con timidez ese glande el chico chupa tus pezones cafés que al instante se ponen rígidos… Aquí ahora, con toda la intención te agachas quedando en cuclillas y con ambas manos agarras con firmeza el tronco del chico al tiempo que besas la punta de su inquietante verga. Javier entendió que ya estabas a punto, por ello empujó gentilmente su tranca abriéndose paso en tu boca, tu empezaste a mamarle primero suave y luego con fuerza. Chupabas y recorrías con tu lengua esa verga balbuceando excitadísima, _ Ooohhh!!! Que lindo trozo, ¡que sabrosa verga tienes Javier! Para inmediatamente seguir mamando golosa. El muchacho gimió, _ Aaahhh!!! me gusta como chupas mi tranca Yolanda... Así, ¡sigue ricura! El espectáculo no podía ser mejor...  Ambos se disfrutaban uno del otro y tú en un acto circense, elevas tu trasero, invitándome...   Mientras seguías disfrutando del miembro de mi mejor amigo. Yo miré tus nalgas y esas largas piernas que se sostenían en tus botas de gamuza cafés, que te llegaban a las rodillas y era lo único que conservabas. Al fin mi verga se paró y lleno de enjundia me acerqué abrazándote por detrás, tu sentiste mi miembro pegado a tus caderas y eso te excitó al limite. Por un momento mas disfrutaste del roce de mi miembro en tus nalgas hasta que creíste que había llegado el momento de sentir la tranca de Javier en tu vulva de la cual, literalmente escurría un liquido viscoso, síntoma inequívoco de tu lascivia... Asi las cosas, fué que te acomodaste de espaldas al chico y abriste las piernas para en un primer intento tratar de ensartarte a esa verga que te había excitado tanto. Yo quedé a la expectativa, y me dí cuenta cuando el glande de Javier resbaló hacia un costado, por lo que, sin pensarlo dos veces lo tomé de la punta para redireccionarlo hacia tu vulva. Al hacerlo, sentí un escalofrío... Toqué ese pene mas grande que el mio y me gustó, experimenté un delicioso y raro placer... De pronto, me ví recorriendo ese tronco con mi mano derecha desde la punta hasta los testículos, disfrutandolo... Javier solo se dejaba hacer, Aaaggg!!! ¡que delicia!  susurraba. Mientras, Yolanda en un segundo intento por fin logra la ansiada penetración, 
_ Aaaggg!!! ¡Que verga tan gruesa tiene papi! me confirmas... ¡Y que rica está! _ Aaaggg!!! ¡Tu estas muy ajustada y te mueves mejor! exclama Javier, que en todo momento te acariciaba los pechos. Tu complacida, continuas moviéndote hasta llegar a mi mano que aun se encontraba oprimiendo ese falo. Acto seguido me pides que quite mi mano, por lo que, de mala gana... La retiro. 
 _ ¡Creo que si puedo comérmela entera cariño! me dices en un suspiro, _ Claro que si amor, ¡se que tu puedes mi vida! ¡hazlo! ¡acabalo! Te animo y me levanto acercando mi verga a tus labios. Mientras tu coges con Javier yo empiezo a masturbarme frente a  tu boca, la cual abres lujuriosa esperando mi semen... _ Aaaggg!!! me vengo mi cielo, te alerto. Demasiado tarde, ya había eyaculado y un chorro de esperma salpicó tu bonita cara de ascendencia alemana. Ahora el turno fué de Javier, _ Aaaggg!!! casi acabo Yolanda, ¡muévete! ¡no te detengas! Ooohhh!!! ¡que rico coges querida! alabó el chico que a pesar de haberse corrido seguía en movimiento. La ultima en terminar fuiste tú, 
_ Aaaggg!!! ¡que par de ricas vergas me estoy comiendo! exclamas mamando mi miembro que seguía parado, aun después de haber eyaculado. Aaaggg!!! me vengooo no te detengas Javier sigue, ¡no pares! Por un momento mas, seguiste chupando mi pene y te movías sobre la colosal verga del muchacho hasta que, poco a poco te quedaste quieta. Satisfactoriamente inmóvil, con tus ojos radiantes, con tus ojos azules traviesamente brillantes... 5 minutos después tu voz rompió el silencio, _ Me gustó hacerlo en verdad, ¡fue emocionante! ¿podríamos coger de nuevo chicos? _ ¡por supuesto Yolanda! Ambos gritamos a coro...


                                     


                                                                 





                                                                   



















                                                                        
                                       


                                                             







                                                         














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