sábado, 20 de mayo de 2017

Recuerdos Íntimos. incestuosos











Recuerdo que desperté muy pronto a las relaciones sexuales, apenas tenia 5 años cuando mi madre de repente posaba su mano en mi pito y durante un rato jugaba con el mientras escuchaba la radio... En aquel entonces, no había televisores, mis 4 herman@s corrían alegres, sin darse cuenta por la humilde casa, sin embargo, esa misma mano que me acariciaba, cuando, de manera inconsciente mi pene se pegaba a sus nalgas, recibía manazos y reproches... 5 años después, conforme pasò el tiempo crecí y los momentos mas placenteros eran cuando al tomar la siesta mi madre o mi hermana mayor fingían dormir junto a mi y bajo la sabana yo apreciaba sus nalgas que para mi eran inmensas... de hecho mi curiosidad me hacia querer bajar sus calzones, a veces lo lograba y mi verga que ya estaba grandecita: (10 centímetros), se adhería a la hendidura de sus caderas, y ellas me dejaban hacer... claro, mi verga solo recorria sus nalgas... por supuesto era delicioso. se que no era cosa de malicia, mas bien era el placer que sin querer aprendì de ellas... mas tarde. deje de dormir la siesta con ellas, pero mi hermanita un año menor, me seguía mucho y entonces yo le enseñe a "dormir la siesta". a ella si logré penetrarla, Jugábamos a los casados, había besos y repegones, mi pene con facilidad se paraba, yo, al pasar junto a ella dejaba mi verga unos instantes en su culito y ella, coquetamente se movía...  Así aprendiò a disfrutar de esos placeres... Una noche, que la familia estaba en una fiesta, mi hermanita que ya tenia 14 años y yo 15... Nos quedamos en casa y, sin saber porque, mi verga ya de 15 centímetros... se parò de manera caprichosa, Osvelia, mi hermana "dormía al lado mio" estábamos en la cama de Papá y Mamá. De manera automática me quite los calzoncillos y voltee hacia ella. mi verga se aproximo sigilosamente hacia sus nalgas hasta posarse en ellas, sobra decir que su culito estaba pujante, sabroso y respingòn. Entonces Osvelia se moviò quitándose y volteándose sobre la cama giro hasta quedar frente a mi, al parecer seguía dormida. Yo  hice lo propio y retirè un poco mi miembro, segundos después, volvì a la carga y acerquè de nuevo mi verga. Ahora hasta poner la punta entre su entrepierna, fuè un momento muy excitante, mi glande estaba rozando su pantaleta de naylon y esa panochita imberbe se estremecía imperceptiblemente. Recuerdo que sus pechos se agitaron y su corazòn latió con fuerza. Ella no hizo por despertarse... Mi deseo aumento mi audacia, y con mis manos temblorosas bajè lentamente sus pantaletas, luego de unos instantes, ¡¡al fin logrè quitárselas!! Mi excitación no tenia limite y sin mas, mi verga se pegò totalmente a su panocha, Osvelia no se quitò. De hecho abriò sus piernas en una emocionante invitación... Y mi fierro caliente ya no pudo contenerse pues empezó a moverse sin atinar a entrar en esa panochita virginal.  Hasta que, Ella agarrò mi pene colocan-dolo en la entrada. Mi miembro que seguía moviéndose entró un poquito y su culito emitió una flatulencia (pedito), Mi hermana "despertose ruborizada" y emitió un  gritito, _ aaaggg ¡que rico, sigue!  -dijo- y mi verga entonces entró en su totalidad desplazandose por esa panochita llena de fluidos... Fué así como ambos perdimos la virginidad. 

















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